PÁGINA EN OBRAS disculpen las molestias

La multinacionales no pagan

Hay un ejército de asesores trabajando para que las multinacionales no paguen los impuestos que les corresponden

2017-12-25 12:56:08

Eurodiputada de los Verdes y ex magistrada, Joly fue una de las impulsoras de la Declaración de París contra la gran delincuencia financiera

"El populismo crece porque la gente sufre con la globalización, los sindicatos han perdido fuerza, la gente ya no cree en el comunismo. Lo vemos también en los movimientos regionalistas, que son sin duda muy nacionalistas"

"Ya sólo queda un 25% de insectos polinizadores y aún autorizamos pesticidas que les matan"

Marina Estévez Torreblanca – Estrasburgo, eldiario.es, 23/12/2017

La eurodiputada francesa Eva Joly

 

Eva Joly (Oslo, 1943) es una eurodiputada francesa de origen noruego. Ha sido jueza –ya jubilada de este oficio– y fue candidata de los Verdes a la presidencia de la República Francesa en 2012 (obtuvo un 2,31% de los votos). Llegada a París para trabajar como au pair a los 18 años con el nombre Eva Gro Farseth, fue también una de las impulsoras de la llamada Declaración de París, junto a otros jueces protagonistas de la lucha contra la delincuencia financiera como Baltasar Garzón. 

En los años noventa fue conocida por sus campañas contra la corrupción de grandes multinacionales (instruyó el caso Elf, de desvío de fondos públicos, y escribió un libro, titulado en España "¿Queremos realmente vivir en un mundo así?" sobre  las presiones y amenazas que recibió durante ese proceso). 

Desde 2009 es miembro del Parlamento Europeo, donde centra su lucha en conseguir que las grandes empresas paguen los impuestos que les corresponden. Ha sido vicepresidenta de la Comisión de los Papeles de Panamá, y está muy involucrada en la legislación para lograr una base común de Sociedades en toda la UE. "En Francia sabemos bien que los impuestos llevan a la Revolución", recuerda en una entrevista en su despacho en Estrasburgo, mientras graban un documental sobre su figura y su trabajo contra los paraísos fiscales.

Usted se hizo conocida en los años noventa por sus campañas contra la corrupción de las grandes multinacionales. Hoy, las instituciones europeas siguen batallando para que las grandes empresas como Apple o Amazon paguen sus impuestos en los países en los que obtienen sus ganancias ¿Están ganando la batalla?

Se han aprovechado de un sistema de imposición anticuado. Se benefician de este sistema de competitividad fiscal en el seno de la UE: toleramos tipos imponibles extremadamente bajos, sobre todo a través de las exenciones. En Francia tuvimos un caso un poco particular con Google. Se intentó imponerles una tasa un poco más alta, teniendo en cuenta que su sede de 10.000 metros cuadrados, y sus 700 empleados eran prueba suficiente de que tenían sede permanente en Francia. Google ganó en los tribunales administrativos para nuestra gran desesperación, ya que los contratos no se firman en Francia, sino en Irlanda. Ahora este caso está en apelación, no sabemos lo que ocurrirá. Pero nosotros, como legisladores europeos, pensamos que deben cambiarse las reglas para que no pueda darse esta situación.

Hoy las multinacionales pueden permitirse no pagar impuestos porque no tenemos la noción de grupo de sociedades, no están tasadas como la unidad que son, sino a través de sus filiales, como si tuvieran una existencia jurídica propia. Su juego es transferir beneficios del lugar donde se han conseguido a través de un montón de sistemas que conocemos de ingeniería fiscal, para situarlo en paraísos fiscales.

¿Qué pueden hacer los legisladores europeos para evitar este juego de las multinacionales?

La respuesta es la tasación unitaria de la multinacional. Nos da igual si el beneficio se ha realizado en Bahamas, se integra y da lugar a un impuesto global para Ikea, Bosch, Coca-Cola, un montante global a repartir entre los estados según criterios pre establecidos. Hay un ejército de analistas fiscales trabajando en cada multinacional para que España, como cualquier otro país, no obtenga los impuestos que le corresponden. Estamos trabajando sobre un texto de base imponible común consolidada en Sociedades.

Hay un gran acuerdo en el Parlamento Europeo, votaremos el texto en el primer trimestre de 2018. Después será el Consejo el que debería adoptarlo, pero ya sabemos que no será adoptado porque Irlanda, Luxemburgo, etcétera no lo votarán (las decisiones fiscales deben ser unánimes en la UE).

Ahí puede entrar el artículo del Tratado que permite a la Comisión pasar de unanimidad a mayoría cualificada, si en lugar de considerarse como un texto fiscal se considera de Competencia. Sabemos lo que hay que hacer y trabajamos en ello.

[Leer completo en eldiario.es]

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