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La mujer moderna y sus derechos

Borrar el nombre de Carmen de Burgos fue una tarea obsesiva de la censura franquista, porque representaba bien el sueño que quisieron silenciar los militares golpistas

2017-12-26 11:51:10

La labor decisiva de la periodista para la cultura española de se situó en la extensión del pensamiento feminista como causa social y democrática

Luis García Montero, infoLibre, 21/12/2017

Carmen de Burgos jugó un papel imprescindible en la historia y la cultura de la España contemporánea. Nacida en diciembre de 1867, en Almería, formó parte del movimiento regeneracionista que quiso modernizar el paisaje espeso y caciquil de la Restauración. Desde la enseñanza, la literatura, el periodismo y el activismo político, combatió las mentiras del pensamiento tradicionalista con una experimentada conciencia de la injusticia y la desigualdad. Y supo dar un paso necesario en su propia significación. Si figuras como Julián Besteiro o Fernando de los Ríos transcendieron los límites regeneradores de la Institución Libre de Enseñanza con una mirada socialista, Carmen de Burgos participó de este ensanchamiento vital e intelectual a través del feminismo.

Borrar el nombre de Carmen de Burgos fue una tarea obsesiva de la censura franquista. Mujer libre, republicana y anticlerical, ella representaba bien el sueño y la realidad lograda que quisieron silenciar los militares golpistas de 1936. La defensa totalitaria de los privilegios económicos de las élites se sostuvo sobre una ideología de vida cotidiana basada en la imposición del catolicismo represivo y en una idea tradicional de la familia: el dulce hogar, el sometimiento de la mujer al imperio del marido. Carmen de Burgos no sólo había roto con el papel del ángel del hogar extendido en la literatura de la Restauración (hija obediente, esposa sacrificada y madre dulce), sino que además había protagonizado las primeras campañas en favor del divorcio o del derecho de la mujer al voto. Había superado las fronteras entre lo privado y lo público que sometían la condición femenina en la vida familiar, la educación y el trabajo. Su literatura insistió con ejemplos en que las injusticias padecidas por toda la  sociedad cobraban singular peso en la vida de las mujeres.

Obligada a rehacer su vida después de un matrimonio fracasado, Carmen de Burgos se abrió poco a poco camino en el periodismo y consiguió en 1898 el título de maestra superior en la Escuela Normal de Granada. En 1900 publicó su primer libro, Ensayos literarios, y se trasladó a Madrid, ciudad en la que pronto fue un referente literario y social. El esfuerzo de Carmen de Burgos estuvo marcado por la experiencia de su propia vida, la conciencia de la realidad en la que se movía y el deseo de transformación social. Su columna en el Diario Universal, iniciada en 1903 bajo el seudónimo de Colombine, se titulaba “Lecturas para la mujer” y apareció como una convencional tarea de curiosidades y consejos femeninos. Pero, en una estrategia consciente que caracterizó parte de su trabajo, fue introduciendo debates e ideas feministas que rompieron los límites de lo esperado.

Corresponsal de guerra en Marruecos, viajera por Europa y América, asimiló y difundió en sus trabajos lo más importante del pensamiento feminista de la época. La reivindicación de la mujer definió también una creación literaria que ella misma definió como el fruto de su “naturalismo romántico”.  Los conflicto sentimentales y la descripción de la realidad sirvieron para señalar el modo en el que las mujeres sufrían de manera especial las costumbres establecidas. Alcanzó una gran repercusión literaria con sus colaboraciones en El Cuento Semanal y Los contemporáneos y con novelas como Los anticuarios (1919), El artículo 438 (1921), La malcasada (1923) y Puñal de claveles (1931). Esta labor literaria se consolidó además con el prestigio que le dieron sus ensayos biográficos sobre Giacomo Leopardi (1911) o Fígaro (1919).

Pero la labor decisiva para la cultura española de Carmen de Burgos se situó en la extensión del pensamiento feminista como causa social y democrática. Su evolucionado itinerario puede seguirse con claridad desde 1904, año en el que tradujo el libro de Moebius titulado La inferioridad mental de la mujer. Capítulos fundamentales son los ensayos La mujer en España (1906), Misión social de la mujer (1911) y La mujer moderna y sus derechos (1927). De la dderechos domésticos de una mujer que merecía dignificar su existencia, pasó a la defensa completa de la igualdad pública. En esta evolución se condensaron buena parte de las transformaciones sociales que que hicieron posible la proclamación de la Segunda República en 1931. La vida le concedió la fortuna de ver realizados buena parte de sus sueños. Murió a los 65 años en el Madrid republicano de 1932.

*Luis García Montero es poeta y profesor de literatura. Su último libro es A puerta cerrada (Visor, 2017). 

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